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Globalización con bienestar colectivo
Cuando se dijo hace dos mil años, que es más bienaventurado dar que recibir, nos estaban preparando para la globalización del siglo veintiuno.
Se habla mucho de los aspectos negativos de la globalización, la cual además de ser galopante, es inevitable; sin embargo, hay esperanza de lograr una globalización con bienestar colectivo, si descubrimos la riqueza de principios y valores encerrado en lo que significa: Es más bienaventurado dar que recibir.
Toda organización está formada por dos o más individuos y los resultados son diferenciados en aquellas en las que sus miembros unen talento y recursos para lograr el objetivo que le dio origen. Esa organización puede ser una pareja, la familia, una empresa o cualquier otra figura de colectividad inmersa en este mundo globalizado.
Si cada persona busca satisfacer su ego, tan solo esperará recibir, aplicar control, manipular y hallará correcta la expresión de que el fin justifica los medios; el egoísmo e individualismo será su bandera. Contrario a lo anterior, está la posición de dar, pero no con la falsa postura de ser reconocido, sino por haber descubierto la luz interior llamada conciencia, que le permite ver con claridad que un medio es tan legítimo como lo sea el fin que persigue y, por tanto, lo que procuro, además de beneficiarme a mí, debe de contribuir con el bienestar del colectivo humano del que estoy siendo parte en el momento o situación, ya sea en el rol de padre, amigo, pareja, estudiante, empleado o ciudadano.
Democracia versus ego, esa es la clave, democratizar el bienestar por encima de algo que en apariencia de momento me beneficia, tener capacidad de sacrificar algo bueno para mí por algo mejor para todos.
Lic. Ligia Alfaro, MBA
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